Un reptil rectilínea por la arena limpia
a todo rapaz. A ave picoteándole
los ojos al horizonte, para quitarlos
de la esperanza donde pertenecen.
Para venderlos
a un maniquí de circo espantoso,
En la superficie de Honduras,
En la nieve de Ecuador.
Aunque maten a mil perros de la
calle , con rabia,
como a al presidente Allende.
Aunque nos ronquen el sueño
a bombazos. Siempre
habrá alguno de nosotros
latinoamericando por el mundo.
Si me dieran a elegir yo elegiría
ésta sabiduría de ser un Coya ignorante.
Ésta presencia de ser un desaparecido,
Si me dieran a elegir, yo elegiría
ésta educación de ser un bárbaro.
Aquí pasa, señores, que me
juego las reencarnaciones.
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