sábado, 23 de abril de 2011

                               allí será donde deje a la cobertura 
de mi alma cuando no nos quede ni un 
                                solito sol de pájaro ni rayo
que entre por la ventana para morir
                        en tus ojos como un suicida al  revés
                                               allí yacerá 
                                            la cáscara de sueños o  fuente
        de desierto chorreando como loca
                                             un último hálito de arena en  reloj o
                último pétalo de otoño o última
                                                flama que tirite casi helado
               allí será en tus manos y tendrá
                              forma de papel para que hagás
                                           un avioncito y lo tirés contra
los vientos del recuerdo  
                   o memoria u olvido lejano
o el lugar que se te ocurra en
                       la tierra o  mar o  espacio
                                   exterior o lugar que se te ocurra
                         cualquiera sea
                             que tengas planeado
             para que planee
 un pedacito mío 
profundo de papel 
              que es lo mismo que cuerpo
                         y que  alma y que  muerte
                                        y que reencarnaciones
aquellas o futuras o retro nuncas
                     allí será donde nazca la poesía
desde tus manos en adelante

viernes, 15 de abril de 2011

Ya se  ha dicho tanto de la Muerte,
en los ministerios, en la iglesia,
en el casino, en los silencios.
Ya se ha dicho y hemos dicho
tanto de la Muerte.
Se ha dicho por ejemplo: 
es tan hermosa que uno no sabe ni como mirarla,
es el cigarrillo, el invierno, la angustia.
O dictadura, abandono, suicidio,
desamor.

!Oh muerte! rumor resonante 
del barrio, archipiélago 
de la historia, cucha del tiempo.
Debemos seguir nombrándote
por los siglos de los siglos. 
Es nuestro deber, nuestro karma.

Hemos hablado tanto de la Muerte 
 borrachos esta noche, 
y la llevamos a la boca, a la palma de la lengua, 
y la estrangulamos en una palabra y después 
 arrepentidos volvimos a nombrarla
para que nazca de la tumba.
Y le sacamos fotos en la cuna,
las subimos a facebook,  
e hicimos turismo en su tierra, 
y bebimos su sangre. 

!Vamos! !Vamos!
!No seamos hipócritas!!CARAJO! 
!Que no hace falta olvidarla en ningún momento!

Así es la especie humana, 
del lado de la Vida hablamos de la Muerte,
callamos de la Muerte.
Del lado de la Muerte, quizás, hablemos
 hasta el hartazgo de la Vida. 

Sin embargo ellas
hacen de cuenta que no nos escuchan
y están revolcándose como animales
en la alfombra de la metafísica.

Mujer, ya amanece, 
hacelas con tus labios 
a las dos juntitas de una vez 
y para siempre
 con solo una palabra
y sigamos sus pasos.





martes, 12 de abril de 2011

Nada puedo decirle al silencio,
 a esta hora no tengo ganas
ni formas.
 Me resigno a él con toda la gravedad
en la panza,
y me esperanzo en él con toda la
imaginación en los dientes.


 Nada puedo decirle a un cerebro
clavado en una inmensa oscuridad
 y aunque no se si soy el clavo o el martillo
 me acuerdo de la cruz del sur,
 esa esfinge en la pared clavada como un Cristo
 en el único cuarto oscuro posible,
el único real, el universo.

Nada puedo decirle, prefiero callar,
callar al galope, a patadas,
y solo está la noche a mi alrededor
 afilando su navaja en mis tímpanos,
y  solo hay campanitas con sombras,
y ninguna luz toma un taxi,
ni engancha un colectivo,
ni viene en bicicleta.
¿Porque quedará solo esta luz quejona
y música sin aire?

Nada puedo decirle a este sonido acompasado 
que marcan las agujas disimulando entre segundos
a las cifras traidoras.
Si no hay sino susurros inertes,
pasos sigilosos que marchan en los
pies de un fantasma mudo que habita
en mi mente y sube la escalera caracol
hacia mis pensamientos.

Que nos queda en un mundo así,
que nos quedaría mas que hablarle con
señas a la luna, a ver si en una de esas 
se le da por bajar, en un sueño, 
por la ventana, o se cae redonda de cansancio,
o dobla por la esquina, revolviendo su pelo,
toda espalda, pura cintura.

Que nos queda, que nos queda en un 
mundo así mas que esperar al alba para
escuchar al pajarito sordo que silba
el himno a la alegría.




miércoles, 6 de abril de 2011

La noche en que desueño.
Quizás porque el vino fue poco ,
o ese insecto zumbándome
al oído. 
O mas tarde o mas temprano
 la imagen de la luna con los siglos y los 
signos de bastón. 
O en trance, su boca  adolescente 
entreabierta doblada contra el agua de un charco.

Quien sino yo: las manos juntas
 de la lluvia,
el insomnio, la mansa post tormenta , 
la sin soleada soledad.