Caminé durante toda la noche
al perrito de mi mente.
Por los laberintos de la casa y
por barrios
sin nombre enredados en un silencio
oscuro hasta la luna, que cada tanto,
se rompía con una onomatopeya de
sirenas de bomberos,
de ambulancias, de caños de escape rotos.
Caminé durante toda la noche al perrito
de mi mente,lo dormí sobre la mesa,
de cabeza, como a un gato sobre
un piano que larga un ladrido en cada tecla.
al perrito de mi mente.
Por los laberintos de la casa y
por barrios
sin nombre enredados en un silencio
oscuro hasta la luna, que cada tanto,
se rompía con una onomatopeya de
sirenas de bomberos,
de ambulancias, de caños de escape rotos.
Caminé durante toda la noche al perrito
de mi mente,lo dormí sobre la mesa,
de cabeza, como a un gato sobre
un piano que larga un ladrido en cada tecla.